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El seguro como aliado de un nuevo modelo energético

16/07/2026

La electrificación, la innovación tecnológica y la creciente incertidumbre geopolítica marcan un punto de inflexión para el sector energético, que afronta una profunda transformación y requiere el respaldo de la industria aseguradora para impulsar esta nueva etapa.

Estas fueron algunas de las principales cuestiones abordadas en la mesa redonda “Electrificación, geopolítica global y transición energética: desafíos y oportunidades para el seguro”, que tuvo lugar durante la celebración de las XXX Jornadas Internacionales de Mapfre Global Risks. Alberto Mengotti, director de Suscripción del Área de Energía de Mapfre Global Risks, conversó con Orlando García, responsable corporativo de Prevención de Pérdidas de ENGIE, y Ramón Presa, gerente de Seguros Upstream y Downstream de Repsol, acerca de los principales desafíos que plantea esta transición energética y de cómo la colaboración entre empresas y aseguradoras puede facilitar el proceso.

 

Electrificación: un reto lleno de oportunidades

El proceso de electrificación constituye uno de los principales desafíos del proceso de transición energética, aunque, como señaló Orlando García, cada problema ha traído consigo una nueva posibilidad para el mercado. “Problema en la red, oportunidad”, repitió durante su comparecencia para explicar cómo la necesidad de ampliar la capacidad eléctrica está favoreciendo el desarrollo de nuevas infraestructuras, sistemas de almacenamiento y proyectos de modernización en distintos mercados.

Por su parte, Ramón Presa reconoció que Repsol ha iniciado en los últimos años “una profunda transformación” partiendo de su condición de petrolera hacia un perfil diversificado, en un proceso de “adición, no de sustitución”, en el que conviven distintas tecnologías. “No todo puede pasar por la electrificación”, aseguró, recordando sectores como la aviación o el transporte marítimo, que siguen necesitando combustible bajo en carbono, hidrógeno o combustibles sintéticos para avanzar en su transición.

Ambos coincidieron en que esta demanda eléctrica mantendrá su exigencia durante las próximas décadas, especialmente en el contexto de los procesos industriales y los edificios, este último factor impulsado por el crecimiento demográfico y la mejora de la esperanza de vida en numerosas economías.

 

La geopolítica como factor determinante

La situación política mundial impacta en el avance de la transición energética y redefine el poder económico de las principales potencias globales. Si históricamente la dependencia internacional se concentraba en los países productores de petróleo y gas, ahora se traslada hacia el suministro de minerales críticos o la fabricación de paneles solares o aerogeneradores.

Muchas de estas cadenas de suministro se concentran en China, que ocupa una posición preponderante tanto en el procesamiento de minerales críticos como en la fabricación de componentes esenciales para la transición. “Aparece ahí con una cuota del mercado de más del 80% en todos estos componentes, con lo cual genera una dependencia tremenda y muy localizada geográficamente”, afirmó Presa, que también quiso advertir de la gran exposición derivada de la creciente digitalización de las infraestructuras del sector. “Estamos introduciendo nuevos riesgos de alcance internacional”, explicó, en referencia a la vulnerabilidad frente a ciberataques y a la complejidad creciente de unos sistemas cada vez más interconectados.

Otro de los riesgos latentes en el panorama internacional es el que atenta contra la seguridad del suministro. Mientras Oriente Medio continúa condicionando el suministro energético hacia Asia a través del estrecho de Ormuz, la guerra en Ucrania ha evidenciado la vulnerabilidad energética de buena parte de Europa. En este contexto, el directivo de Repsol destacó la capacidad del sistema español para afrontar posibles tensiones gracias a las inversiones realizadas durante los últimos años en refino e infraestructuras gasistas.

“En Europa se han cerrado 35 refinerías en los últimos 15 años. Afortunadamente, en España se decidió nadar a contracorriente y apostar por la inversión en el peor momento de la crisis de 2008. Me atrevo a decir que no vamos a tener esos problemas de desabastecimiento que pueden sufrir otros países de Europa… porque hemos hecho los deberes”, afirmó.

Desde ENGIE, Orlando García explicó que la geopolítica también condiciona directamente las decisiones de inversión. La compañía adapta el ritmo de desarrollo de sus proyectos en función del nivel de incertidumbre de cada región, acelerando aquellos mercados que ofrecen mayor estabilidad y potencial de crecimiento. En cualquier caso, subrayó que la principal prioridad sigue siendo proteger a las personas, apuntando que los conflictos internacionales afectan también a la disponibilidad de personal, fabricantes y contratistas.

 

Nuevos modelos de gestión del riesgo

Este escenario internacional está modificando la forma de evaluar y tratar los riesgos. Orlando García consideró que parte del mercado asegurador continúa analizando estas instalaciones con criterios heredados de tecnologías convencionales, cuando cPor ello, el reto está realmente en identificar cuáles son las amenazas prioritarias en cada fuente de energía.

Por su parte, Presa reconoció que la falta de capacidad aseguradora para determinados proyectos continúa siendo un gran obstáculo, tanto para las actividades históricas como para las iniciativas más recientes. Esta situación genera una contradicción que puede dificultar el avance de la propia transición energética, ya que son precisamente los negocios convencionales los que proporcionan gran parte de los recursos necesarios para financiar las inversiones en descarbonización.

En este contexto, ambos ponentes coincidieron en reivindicar un nuevo modelo de relación entre aseguradoras y empresas energéticas. Presa destacó el valor de contar con socios estables que acompañen el desarrollo de los proyectos a largo plazo y citó a Mapfre como ejemplo de ese modelo de colaboración, destacando tanto a su capacidad aseguradora como a su conocimiento técnico.

También afirmó que es importante que la colaboración comience desde el inicio del ciclo de vida de los proyectos, desde las fases de diseño, la ingeniería y el análisis de riesgos. La experiencia acumulada tras numerosos siniestros, el conocimiento de los modos de fallo y la capacidad para compartir lecciones aprendidas pueden convertirse en un factor diferencial para mejorar la gestión del riesgo y facilitar la financiación de nuevas inversiones. “Las aseguradoras y las áreas de prevención de las compañías son una fuente de información que tenemos que aprovechar. Su involucración en los proyectos es clave”, expuso.

En este sentido, Orlando García insistió en la importancia de compartir información y reclamó un mayor intercambio de datos, estadísticas de siniestralidad y experiencias operativas que permitan a las compañías anticipar riesgos y adoptar mejores decisiones.

Si quieres profundizar en este análisis sobre los retos de la electrificación, no te pierdas la mesa redonda “Electrificación, geopolítica global y transición energética: desafíos y oportunidades para el seguro”.

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