28/07/2026
El gasto militar sigue al alza y la tensión geopolítica redefine los riesgos de la industria de defensa. En este escenario, el sector acelera su transformación hacia modelos más tecnológicos mientras refuerza sus capacidades de producción, innovación y desarrollo.
Para abordar este interesante contexto, las Jornadas Internacionales Mapfre Global Risks reunieron en una mesa redonda moderada por Antonio Salgado (director de suscripción de la compañía), a Javier Bastarreche (director de Seguros Corporativos de Indra Sistemas), Diego de Santiago (director financiero de Navantia) y Miguel Ángel García Primo (director general y CEO de Hisdesat). Los participantes analizaron cómo el nuevo contexto internacional está impulsando el desarrollo de la industria de defensa, los riesgos asociados a esta transformación y el papel del seguro para acompañar a un sector estratégico.
Más inversión ante un entorno más complejo
Antonio Salgado abrió el debate situando el contexto internacional, en el que se han dado once años consecutivos de incremento del gasto militar y rearme. También repasó las vigentes tensiones geopolíticas, como la guerra de Ucrania, el conflicto en Oriente Medio y las crecientes tensiones en Asia, que dibujan un escenario especialmente favorable para la industria de defensa.
A pesar de la situación, Diego de Santiago introdujo una premisa compartida: “La guerra no beneficia a nadie”. Aun así, este incremento de la inversión se ha dado respondiendo a una nueva percepción de amenaza y al convencimiento de que Europa deberá reforzar su propia capacidad de defensa. En este contexto, el directivo de Navantia recordó el carácter estratégico del ámbito marítimo. “El 80% del comercio mundial se mueve por mar”, señaló, subrayando la importancia de proteger la extensa zona económica exclusiva española —que duplica la terrestre— mediante capacidades navales avanzadas.
Para responder al aumento de la demanda, explicó que la compañía está reforzando su capacidad industrial mediante inversiones en innovación, instalaciones y procesos productivos. Entre los proyectos más destacados citó la incorporación de inteligencia artificial, gestión avanzada de datos y un gemelo digital en la fragata F110, además del desarrollo de tecnologías disruptivas como robots submarinos bioinspirados.
La evolución tecnológica también está transformando el papel del espacio en la defensa. De hecho, y como Miguel Ángel García recordó, la OTAN lo considera un dominio operativo desde 2019, y las infraestructuras espaciales son imprescindibles tanto para las operaciones militares como para la actividad cotidiana. “Invertir en defensa es invertir en paz”, afirmó al defender el valor de la disuasión como garantía de estabilidad. “La mayoría de los países aliados han ido creando una fuerza espacial o incorporando el espacio a sus fuerzas armadas”, aseveró, recordando que buena parte de los servicios que utilizamos a diario dependen de satélites y que proteger esos activos será cada vez más importante para preservar tanto la seguridad como la economía.
Desde Indra, Javier Bastarreche explicó que la compañía está ampliando su papel tradicional como desarrollador de sistemas tecnológicos para convertirse también en un actor industrial capaz de impulsar nuevas plataformas de defensa. Un proceso que combina la experiencia tecnológica del ámbito civil con las nuevas necesidades del sector militar.
¿Dónde están los grandes riesgos actualmente?
Más allá del crecimiento de la demanda, los participantes coincidieron en que el verdadero reto consiste en gestionar un entorno cada vez más complejo e incierto. En el caso de Navantia, De Santiago señaló que los principales riesgos se concentran en el diseño de los sistemas y, especialmente, en la cadena de suministro. El incremento de los programas de defensa exige que toda la industria auxiliar aumente también su capacidad productiva para acompañar ese crecimiento. “Esta incertidumbre geopolítica o geoestratégica global ha llegado para quedarse”, advirtió, al tiempo que destacó la necesidad de anticiparse a futuras disrupciones. Otro de los grandes desafíos es la velocidad de la innovación. La ciberseguridad, la inteligencia artificial o los nuevos sistemas no tripulados obligan a actualizar permanentemente capacidades y conocimientos, mientras el sector compite por atraer y retener perfiles altamente especializados. “Hay que estar innovando y evolucionando continuamente para poder mantener las capacidades”, afirmó.
En Hisdesat, los riesgos presentan una naturaleza muy diferente. García Primo explicó que “el espacio es un dominio muy complejo”, y que el momento más delicado comienza cuando el satélite ya ha sido lanzado y cualquier intervención resulta extremadamente limitada. A ello se suman las propias condiciones del entorno espacial: radiación solar, temperaturas extremas, microgravedad y otros factores. El directivo también alertó sobre la importancia estratégica de asegurar el acceso a determinados componentes y materias primas críticas. Las tensiones vividas durante la pandemia o tras el inicio de la guerra de Ucrania han puesto de manifiesto la vulnerabilidad de determinadas cadenas de suministro, aunque considera que se trata de un desafío que debe abordarse con una visión de largo plazo.
Por su parte, Bastarreche incidió en el riesgo de obsolescencia tecnológica. “Si no estás al día en el desarrollo tecnológico para responder a las nuevas amenazas, te quedas fuera”, resumió al explicar que esta situación obliga a invertir de forma continua en innovación y a incorporar capacidades estratégicas, así como a atraer y retener el talento necesario para desarrollar esas tecnologías.
El seguro, un aliado de futuro
La última parte del debate se centró en el papel del seguro en un entorno caracterizado por riesgos emergentes y sistémicos. De Santiago considera que el mercado asegurador responde adecuadamente a los riesgos tradicionales, aunque advierte de que las nuevas amenazas plantean importantes desafíos de capacidad. En este sentido, defendió que “hay que trabajar de la mano con las aseguradoras y poder anticiparnos”.
Por su parte, Miguel Ángel García recordó que el mercado asegurador espacial continúa siendo un nicho muy especializado y apuntó la necesidad de que el sector asegurador evolucione al mismo ritmo que la tecnología espacial. “Lo veo muy conservador y va a tener que cambiar”, expresó.
Finalmente, desde Indra, Javier Bastarreche insistió en la importancia de la transparencia entre aseguradoras y empresas para comprender correctamente los riesgos tecnológicos. En su opinión, no todos los riesgos pueden transferirse, por lo que resulta imprescindible reforzar tanto la gestión preventiva como la colaboración público-privada para abordar aquellos riesgos sistémicos que exceden la capacidad del mercado asegurador. “Comunicación y transparencia, sobre todo”, concluyó.
Si quieres escuchar la charla completa sobre el futuro de la industria de defensa, no te pierdas la mesa redonda “Riesgos asociados a la industria de defensa y protección de los sistemas estratégicos globales”.



