02/09/2026
El mercado de reaseguro inicia un ciclo marcado por la competitividad, la presión sobre los precios y un entorno geopolítico incierto. En este contexto, el sector apuesta por la tecnificación, la innovación y las alianzas estratégicas para seguir aportando valor.
Para abordar el momento que atraviesa la industria, las XXX Jornadas Internacionales de Mapfre Global Risks reunieron en una mesa redonda moderada por José López González, Subdirector General de Negocio de Mapfre Re, a Tim Jehnichen, presidente ejecutivo de Munich Re España; Bryan Dalton, vicepresidente sénior y director de Suscripción – Property de RenaissanceRe; y Pablo Muñoz, CEO Global FAC de Gallagher Re.
Un mercado cada vez más competitivo
José López inició la charla recordando cómo, en apenas dos años, el mercado ha pasado de un endurecimiento del ciclo a un escenario de mayor competencia y presión sobre las tarifas. Junto al resto de participantes, admitió que los principios que sustentan el negocio permanecen inalterables. Desde Munich Re, Tim Jehnichen explicó que el mercado sigue ofreciendo unas condiciones favorables, aunque también demanda una escrupulosa selección de los riesgos. “Tenemos que ser estratégicamente inteligentes en cómo desplegamos nuestra capacidad”, afirmó, subrayando que el objetivo no es crecer a cualquier precio, sino concentrar la capacidad en aquellos negocios que generan una rentabilidad sostenible en el tiempo. Para el directivo, la diversificación y las relaciones estables con los clientes estratégicos son los auténticos pilares del negocio.
Por su parte, Bryan Dalton recordó que los mercados competitivos forman parte de la normalidad del reaseguro. A su juicio, el verdadero reto consiste en encontrar el equilibrio con la rentabilidad. “El precio es probablemente el último y el tema más sencillo del que hablar”, señaló. Antes de llegar a esa fase, resulta imprescindible comprender los datos del cliente, analizar la evolución del riesgo, diseñar correctamente la estructura de cobertura y definir las condiciones contractuales.
Desde la perspectiva del mediador, Pablo Muñoz destacó que los mercados blandos también representan una oportunidad para revisar la asignación del capital y fomentar la innovación. En su opinión, estos ciclos favorecen el desarrollo de nuevos productos, impulsan la diversificación de las carteras y permiten rediseñar las soluciones de transferencia de riesgos para adaptarlas a las nuevas necesidades de los clientes.
Un contexto geopolítico incierto
En los últimos 25 años, el sector ha convivido con acontecimientos como los atentados del 11-S, la crisis financiera internacional o la pandemia. Actualmente, son los conflictos geopolíticos los que marcan la agenda global. “Este tipo de incertidumbre siempre ha formado parte de nuestro negocio. Como profesionales, debemos tenerla muy presente, especialmente cuando analizamos la inflación o el incremento del coste de los bienes que aseguramos”, aseguró Dalton. El experto explicó que el trabajo del reasegurador sigue siendo analizar rigurosamente cada riesgo y continuar ofreciendo soluciones acordes a cualquier escenario.
Tim Jehnichen coincidió en que la geopolítica debe incorporarse a los procesos de suscripción. “La incertidumbre geopolítica y social ha dejado de ser una circunstancia excepcional para convertirse en un elemento permanente del entorno en el que operamos. No podemos evitarla. Debemos convivir con ella. Y, como habéis señalado todos, no podemos permitir que nos paralice. Al contrario. Debemos afrontarla con mejores herramientas”, aseguró.
Para Pablo Muñoz, las crisis también impulsan la evolución del mercado. Recordó que muchos de los grandes cambios experimentados por el sector surgieron precisamente como respuesta a acontecimientos extraordinarios. Sin embargo, defendió que determinados riesgos sistémicos (especialmente los asociados a conflictos geopolíticos) difícilmente podrán ser absorbidos exclusivamente por el mercado privado. “La solución tiene que venir a través de una colaboración público-privada”, sostuvo.
Las catástrofes dejan de ser excepcionales
Las pérdidas derivadas de fenómenos naturales ya no pueden entenderse únicamente como acontecimientos extraordinarios. Los denominados riesgos secundarios y otros peligros no modelizados generan cada vez más siniestros recurrentes, convirtiéndose en un elemento estructural del perfil de riesgo de aseguradoras y reaseguradoras. Ante esta coyuntura, Pablo Muñoz defendió la importancia de seguir desarrollando mecanismos de modelización, potenciar soluciones como las coberturas paramétricas y aprovechar el reaseguro facultativo (un acuerdo donde se negocian riesgos individuales uno por uno, permitiendo que la aseguradora decida libremente qué ceder y el reasegurador decida si acepta o rechaza cada caso) para diseñar programas adaptados a riesgos complejos.
Jehnichen coincidió en que el mercado debe concentrar su capacidad en los grandes riesgos catastróficos y evitar trasladar sistemáticamente al reaseguro pérdidas de alta frecuencia que deberían gestionarse desde el seguro directo. Además, puso el foco en la prevención como uno de los grandes desafíos de los próximos años y defendió la necesidad de que la tarificación incorpore señales que incentiven una mejor gestión del riesgo. Dalton, por su parte, recordó que el sector lleva décadas invirtiendo en el desarrollo de modelos de catástrofes naturales, aunque aún no ha dado con la tecla adecuada. “Seguimos equivocándonos, pero sabemos que estamos menos equivocados que ayer”, señaló. La información proporcionada por los clientes permitirá, probablemente, comprender mejor las exposiciones y diferenciar adecuadamente los riesgos.
Papel del sector asegurador en el mercado
En este impulso por la colaboración activa con los clientes, Tim Jehnichen insistió en que compartir conocimiento y acompañar estratégicamente puede mejorar la comprensión del riesgo. Dalton, por su parte, recordó que el reaseguro no puede entenderse como una simple mercancía. Para RenaissanceRe, construir relaciones estratégicas implica actuar con mayor paciencia, comprender mejor el negocio del cliente y mantener una visión de largo plazo durante todo el ciclo.
Pablo Muñoz cerró el debate recordando que la confianza constituye el principal activo de cualquier relación entre aseguradoras, reaseguradores y brókeres. Esa confianza, explicó, debe sustentarse en la transparencia, la consistencia y la capacidad de seguir aportando soluciones incluso cuando el entorno se vuelve más complejo. “La transparencia, sin duda, es clave”, concluyó.
Si quieres escuchar esta interesante mesa redonda, puedes ver el vídeo de “Reaseguro: ciclo, riesgos y valor estratégico” en nuestras redes sociales.



