08/09/2026
La gestión de riesgos entra en una nueva era tecnológica gracias a una innovación que permite evolucionar desde una prevención basada en inspecciones periódicas hacia un modelo predictivo y continuo, reforzando la seguridad industrial y anticipándose a posibles fallos.
La incorporación de sensores inteligentes, inteligencia artificial y sistemas autónomos capaces de detectar anomalías antes de que se conviertan en un siniestro sitúa la prevención como un eje fundamental de la gestión de riesgos. Como ejemplo de la imparable evolución tecnológica, las XXX Jornadas Internacionales de Mapfre Global Risks acogieron una charla moderada por Óscar Estrada, Subdirector de Inteligencia de Mapfre Global Risks e impartida por Carlos Bernabéu, CEO de Arbórea Intellbird.
A través de ejemplos reales y una dinámica demostración en directo, los expertos mostraron cómo la tecnología de sensorización está transformando el mantenimiento predictivo y, con ello, ampliando las posibilidades de aseguramiento en sectores donde la exposición al riesgo dificultaba la cobertura.
Impulso tecnológico
Óscar Estrada comenzó la sesión recordando que la prevención es uno de los principios fundamentales del trabajo de ingeniería de Mapfre. En este contexto, explicó que la transición energética y la incorporación de nuevas tecnologías están modificando el perfil de los riesgos y obligan a evolucionar también las herramientas de prevención. La proliferación de instalaciones fotovoltaicas es un buen ejemplo de esta nueva realidad. Aunque contribuyen a reducir las emisiones, determinadas estructuras, como la instalación sobre cubiertas combustibles, pueden incrementar el riesgo de incendio si aparecen puntos calientes que no son detectados a tiempo. Ante este escenario, la incorporación de sensores capaces de monitorizar continuamente el comportamiento térmico de estos sistemas permite anticiparse a las incidencias antes de que evolucionen hacia un siniestro.
Carlos Bernabéu, por su parte, abordó la posibilidad de detectar señales medibles mucho antes de que se produzca un fallo grave. “La vida útil de cualquier instalación está marcada por procesos de desgaste que podemos observar si contamos con la tecnología adecuada”, explicó. Los sensores desarrollados por Arbórea Intellbird permiten identificar esas anomalías de forma automática, procesarlas mediante inteligencia artificial y generar alertas en tiempo real cuando los parámetros superan los umbrales establecidos.
El sistema funciona de manera completamente autónoma: analiza las imágenes termográficas, evalúa el nivel de riesgo y remite la información directamente a los responsables de mantenimiento, acompañada de la imagen térmica y del grado de alerta correspondiente. “Buscamos adelantarnos a los problemas antes de que llegue el incendio”, añadió Bernabéu.
Automatización para reducir el riesgo
Uno de los mensajes centrales de la ponencia fue el papel creciente de la automatización en la gestión preventiva. Para ello, Bernabéu explicó la evolución de los sistemas tecnológicos desde aquellos que requieren una intervención constante del operador hasta los modelos completamente autónomos, capaces de supervisar, analizar y actuar sin intervención humana. Estrada reforzó esta idea recordando que el factor humano sigue siendo imprescindible para aportar criterio y experiencia, pero también constituye una fuente inevitable de error. “Los sistemas automáticos presentan probabilidades de fallo muy inferiores a las de cualquier proceso manual”, señaló, defendiendo que la incorporación de sensores permite aumentar la fiabilidad de la supervisión y reducir la dependencia de inspecciones periódicas. Lejos de sustituir a las personas, estas herramientas permiten a los profesionales centrar sus esfuerzos en la toma de decisiones y en la gestión de las incidencias realmente relevantes. La combinación de sensorización, inteligencia artificial y mantenimiento predictivo permite pasar de una lógica reactiva a una estrategia basada en la anticipación.
Durante la sesión se mostraron diferentes aplicaciones prácticas de esta tecnología. Uno de los ejemplos fue la instalación de sensores térmicos fijos en la sede de Mapfre, donde monitorizan de forma continua una planta fotovoltaica y generan alertas automáticas cuando detectan desviaciones de temperatura que podrían derivar en un fallo. Bernabéu presentó también robots terrestres capaces de recorrer de forma autónoma grandes parques fotovoltaicos mientras realizan tareas de desbroce, inspeccionan las instalaciones y detectan puntos calientes en tiempo real. Equipados con comunicación satelital, estos sistemas envían avisos inmediatos cuando identifican cualquier anomalía que requiera intervención. También mostró aplicaciones sobre drones y plataformas móviles para supervisar infraestructuras industriales, cintas transportadoras, cuadros eléctricos o instalaciones de almacenamiento de productos sensibles.
Innovación para ampliar la capacidad de aseguramiento
Más allá de su componente tecnológico, la ponencia puso el foco en el impacto que estas soluciones pueden tener para el sector asegurador. Según explicó Óscar Estrada, disponer de información continua sobre el estado de las instalaciones permitirá asegurar riesgos que hasta ahora resultaban difíciles de asumir debido a su elevada exposición. “La sensorización abre la puerta a ampliar la capacidad de aseguramiento en sectores donde hoy existen importantes limitaciones”, señaló. La combinación de sensores, inteligencia artificial y mantenimiento predictivo mejora el conocimiento del riesgo y facilita una gestión mucho más precisa de las exposiciones, beneficiando tanto a asegurados como a aseguradoras.
La demostración práctica realizada durante la ponencia, en la que una cámara térmica analizó en directo el calor generado por los asistentes y por distintos dispositivos presentes en el auditorio, mostró de forma pedagógica cómo tecnologías que hace apenas unos años parecían propias de la ciencia ficción forman ya parte de las herramientas con las que la industria gestiona sus riesgos.
La sesión concluyó con una reflexión sobre el proceso de innovación. Estrada recurrió a la metáfora del surf para explicar que las grandes transformaciones tecnológicas deben identificarse y aprovecharse en el momento adecuado. Innovar exige experimentar, colaborar y mantener un contacto permanente con el entorno para no dejar pasar las oportunidades. Bernabéu fue incluso más allá al definir el momento actual como un cambio de enorme magnitud: “La innovación ya no es una ola, es un tsunami. Si no te montas en ella, estás perdido”, afirmó. Bernaéu cerró su intervención con una frase que resumió el espíritu de la ponencia: “Este es el futuro que veíamos de pequeños en las películas”.
Si quieres ver al completo esta ponencia, y comprobar cómo fue la demostración práctica, puedes acceder a la grabación de “Sensor remoto para detección de anomalías térmicas” en nuestras Redes Sociales.


