Cristina Leon Vera | 20/02/2026
En un momento de transformación profunda para la industria naval y energética, Navantia ha reforzado su modelo de gestión del riesgo con el nombramiento de Valentín Trijueque como máximo responsable global de Seguros y Transferencia Alternativa de Riesgos. Su llegada supone un impulso decisivo hacia un enfoque más estratégico, digital y global en la gestión aseguradora. Trijueque asume el reto de consolidar un modelo corporativo que combine anticipación, profesionalización y uso intensivo del dato en un entorno donde la volatilidad regulatoria, tecnológica y geopolítica exige respuestas más rápidas y rigurosas que nunca.
En Mapfre Global Risks hemos querido conversar con él acerca del futuro de una de las compañías industriales más relevantes de España.
Navantia lleva a cabo proyectos industriales de gran complejidad y alto riesgo, como la construcción naval y grandes soluciones de energía eólica marina, que implican riesgos financieros, operativos e incluso reputacionales. Una gestión de riesgos efectiva es crucial para garantizar la entrega de proyectos dentro del presupuesto, en los plazos establecidos y con los estándares de calidad requeridos. ¿Cuáles son las principales estrategias que utiliza Navantia para gestionar los riesgos en sus proyectos industriales?
En Navantia, cada proyecto es una auténtica navegación hacia lo complejo. Ya hablemos de un submarino de última generación o de una plataforma eólica marina, todos comparten un mismo denominador común: desafíos técnicos, contractuales y operativos. Para gestionarlos, hemos construido un modelo de gestión de riesgos integral que actúa como la columna vertebral de toda la organización, combinando metodología, cultura corporativa y una supervisión centralizada.
Además, en el corazón del modelo de gobernanza de Navantia, se haya un enfoque totalmente proactivo: no esperamos a que las amenazas aparezcan, las buscamos, las analizamos y definimos cómo tratarlas antes de que impacten en nuestros programas. Es un proceso meticuloso que aplicamos de forma homogénea en toda la compañía: identificación temprana, análisis cualitativo y cuantitativo, planes de respuesta y un seguimiento continuo con indicadores que funcionan como sensores avanzados del riesgo.
“Cada proyecto es una auténtica navegación hacia lo complejo”
A nivel corporativo contamos con un Catálogo de Riesgos que clasifica las amenazas estratégicas, operativas, regulatorias, financieras y reputacionales. Su revisión periódica garantiza que el mapa de exposición esté siempre actualizado y que podamos tomar decisiones con la agilidad que exige un sector en constante evolución. Al mismo tiempo, cada programa —cada barco, cada sistema, cada infraestructura— elabora su propio Plan de Gestión de Riesgos, adaptado a su complejidad técnica y contractual. Esto permite que ingeniería, producción, cadenas de suministro y pruebas trabajen bajo una misma hoja de ruta, compartiendo una visión clara de los riesgos críticos y de las medidas de mitigación necesarias.
¿Cuáles son los principales desafíos que enfrenta actualmente el sector de seguros industriales y cómo los está abordando Navantia?
El seguro industrial atraviesa un momento de enorme presión: mercado blando para seguros tradicionales, riesgos climáticos crecientes y un entorno geopolítico que complica cualquier previsión. A esa tensión se suma la presión tecnológica —ciberataques, automatización, inteligencia artificial— que está redefiniendo completamente la forma de evaluar y cubrir riesgos a escala global.
En este escenario, en Navantia hemos reforzado nuestro blindaje asegurador con una estrategia muy clara: centralizar, profesionalizar y anticipar.
El Programa Internacional de Seguros Corporativos nos permite ampliar mercados, ajustar coberturas y negociar en bloque, un enfoque que ha sido especialmente determinante tras la incorporación de nuevas filiales como Navantia UK.
Las tecnologías emergentes, como la inteligencia artificial están transformando la forma en que las empresas industriales evalúan y gestionan riesgos, incluyendo el ámbito de los seguros. El uso de estas tecnologías podría mejorar la modelización de riesgos, optimizar el procesamiento de reclamaciones o reducir las primas de seguros mediante datos en tiempo real. En su caso en particular ¿Cómo está influyendo la tecnología en la gestión de seguros industriales en Navantia?
La tecnología también es un pilar fundamental: hoy trabajamos con análisis avanzado de datos, modelización de exposiciones y herramientas que nos permiten reaccionar con más agilidad en un sector cada vez más exigente. Además, estamos avanzando hacia soluciones innovadoras de transferencia de riesgo y un modelo asegurador con alcance global. En definitiva, estamos transformando nuestra manera de gestionar el riesgo para responder a un mercado en plena evolución.
Hoy utilizamos analítica avanzada, inteligencia artificial y plataformas digitales que mejoran la modelización del riesgo, optimizan procesos y nos ayudan a tomar decisiones.
“Estamos avanzando hacia soluciones innovadoras de transferencia de riesgo y un modelo asegurador con alcance global”
Esta transformación se ve claramente en el Programa Internacional de Seguros Corporativos que comentaba anteriormente. La integración de nuevas áreas, como Navantia UK, nos obliga a gestionar grandes volúmenes de información técnica, operativa y económica. La digitalización facilita consolidar esos datos, compararlos y actualizar escenarios en tiempo real.
Otro aspecto clave es la gobernanza del dato y la automatización. Hemos desarrollado una aplicación interna de seguros junto con un partner tecnológico que nos permiten gestionar pólizas, siniestros y exposiciones de forma centralizada, algo esencial para una organización con nuestra complejidad. Gracias a ello, estamos evolucionando a un modelo predictivo, integrado y global, donde los datos son el nuevo corazón de la toma de decisiones. Esta evolución no solo mejora nuestra eficiencia interna, sino que refuerza nuestra posición frente a un sector asegurador cada vez más exigente en precisión, transparencia y capacidad de anticipación.
Hablemos ahora de sostenibilidad, ¿de qué manera integra Navantia los principios de sostenibilidad en su gestión de seguros industriales?
Para nosotros, la sostenibilidad no es un capítulo adicional: es un criterio que ya determina cómo evaluamos los riesgos y cómo estructuramos las coberturas de nuestros seguros industriales. Partimos de un marco ESG sólido, reflejado en nuestro Informe de Sostenibilidad 2024, donde acreditamos una reducción del 41,17 % de la huella de carbono, la certificación de “residuo cero” en todos los centros y una gestión ambiental alineada con estándares multisede ISO 14001.
Este desempeño no solo refuerza nuestra reputación, sino que influye directamente en cómo nos perciben las aseguradoras. Iniciativas como el proyecto Ecosistema Navantia, centrado en compensación de emisiones y biodiversidad, consolidan esa imagen de empresa responsable y con menor exposición ambiental, algo que esperamos tenga cada vez más impacto en las negociaciones del Programa Internacional de Seguros Corporativos.
¿Podría compartir algún caso de éxito reciente y las lecciones aprendidas que han mejorado las prácticas de gestión de seguros en Navantia?
Uno de nuestros casos de éxito más recientes ha sido la integración aseguradora de Navantia UK dentro del Programa Internacional de Seguros Corporativos. La adquisición de los activos de Harland & Wolff nos obligó a adaptar en tiempo récord nuestro mapa de riesgos, incorporando nuevos astilleros y exposiciones muy distintas. Logramos integrar la mayoría de estos riesgos en el ciclo de renovación del PISC sin perder capacidad ni continuidad, algo que solo fue posible gracias a una coordinación impecable entre equipos técnicos, financieros y aseguradores, entre los que se encuentra Mapfre. Esta experiencia nos dejó tres lecciones clave: la importancia del dato para presentar una imagen de riesgo precisa, el valor de una gestión realmente centralizada y la necesidad de anticipar necesidades aseguradoras futuras en entornos cada vez más complejos.
¿Cuáles han sido los desafíos que enfrentar que más destacarías desde la llegada a tu cargo, qué ha supuesto para usted asumir esas responsabilidades?
Desde mi llegada al cargo, el mayor desafío ha sido asumir una responsabilidad global en un entorno que no deja de transformarse. El seguro industrial está viviendo una etapa de enorme presión —con riesgos más sofisticados, mercados más selectivos y una mayor exigencia técnica— y eso nos obligó desde el primer día a reforzar nuestra capacidad de anticipación y de análisis. Hemos tenido que integrar nuevos perímetros de riesgo, modernizar procesos, homogeneizar criterios y, sobre todo, profesionalizar aún más la gestión para operar con una visión corporativa y no fragmentada.
“Estamos orientados a fomentar una cultura de aprendizaje continuo, colaboración y autonomía responsable”
En la actualidad, mi mayor desafío profesional está siendo el desarrollo de un equipo de seguros de alto rendimiento dentro del Grupo Navantia. Contamos con un equipo joven y con mucho potencial, por lo que me estoy centrando en impulsar su crecimiento, consolidar un conocimiento técnico fuerte y orientar nuestras capacidades hacia la aportación de valor estratégico y un servicio excelente tanto a clientes internos como externos. Estamos orientados a fomentar una cultura de aprendizaje continuo, colaboración y autonomía responsable. Esta evolución nos ha permitido posicionarnos como un socio estratégico para el negocio y no solo como un área de soporte.
Asimismo, quiero destacar el respaldo que estamos recibiendo por parte de la empresa, que ha sabido reconocer la importancia de fortalecer internamente la Dirección de Seguros y Tratamientos Alternativos de Riesgos. Esta alineación estratégica facilita impulsar cambios, movilizar recursos y reducir dependencias externas, preparándonos para afrontar con solidez los retos presentes y futuros.
A nivel personal, ha supuesto un salto en intensidad y en compromiso. Gestionar programas aseguradores de esta magnitud implica tomar decisiones rápidas, basadas en datos fiables y con impacto directo en la continuidad operativa de la compañía. Pero también ha significado una oportunidad excepcional para impulsar una transformación real: desde la digitalización del PISC, hasta el fortalecimiento de la gobernanza del dato y la consolidación de un modelo asegurador más estratégico, más global y más alineado con los retos presentes y futuros de Navantia.
Está siendo un reto enorme, pero también un privilegio, que me permite contribuir a que Navantia avance hacia un modelo de transferencia del riesgo más moderno, más robusto y preparado para un entorno que ya exige decisiones más rápidas, más técnicas y más eficientes que nunca. Cada día ayudamos a crear un trocito de España.
¿Como describiría la relación con Mapfre Global Risks, qué destacarías de ella?
En Navantia trabajamos con riesgos extremadamente especializados y claves para la defensa nacional por lo que, para gestionarlos bien, necesitamos aseguradoras, brókers y proveedores tecnológicos que aporten conocimiento técnico, capacidad internacional y acceso a datos y soluciones que no podrían desarrollarse en solitario. Pero, además, Navantia es una empresa pública que depende del Ministerio de Hacienda y cuyo principal cliente es Ministerio de Defensa, por lo que nuestro mayor enfoque es competir para intentar conseguir las mejores coberturas a la mejor prima para optimizar los recursos del estado.
En este sentido, como es lógico, dos multinacionales españolas como Navantia y Mapfre, siempre van a buscar el mayor beneficio para nuestro país, por lo que la relación con Mapfre Global Risks y con Mapfre en general, podemos calificarla como estratégica. Juntos, gestionamos riesgos complejos (muchos de ellos únicos en el mercado por su naturaleza naval, industrial y tecnológica) y necesitamos un socio que entienda esa complejidad y que sea capaz de responder con rigor, solvencia y flexibilidad.
Destacaría su capacidad para acompañarnos en procesos que exigen una visión integral del riesgo: desde la modelización técnica hasta la adaptación de coberturas a proyectos altamente especializados. También valoramos su alta disponibilidad y su enfoque práctico; somos capaces de sentarnos juntos y analizar escenarios y construir soluciones a medida, algo fundamental en un contexto donde la volatilidad y la exposición son cada vez mayores. Esta cercanía, sumada a su conocimiento técnico y a su capacidad global, convierte a Mapfre en un socio asegurador que aporta certidumbre y nos ayuda a sostener el nivel de excelencia que requieren los programas de Navantia.
Navantia opera en una industria altamente regulada, sujeta tanto a leyes locales españolas como a estándares internacionales, como los de la Unión Europea o las organizaciones marítimas. Regulaciones como la Directiva de Informes de Sostenibilidad Corporativa (CSRD) de la UE o las normas de divulgación de riesgos climáticos, ¿cómo afectan las regulaciones locales e internacionales a la gestión de seguros industriales en Navantia?
Las regulaciones locales e internacionales tienen un impacto directo en cómo gestionamos los seguros industriales en Navantia. Operamos en una industria altamente regulada y con estándares muy exigentes —desde la normativa española hasta los marcos europeos como la CSRD o las obligaciones de divulgación de riesgos climáticos—, y eso nos obliga a trabajar con una trazabilidad absoluta del riesgo, una transparencia en la información y una alineación constante entre nuestras prácticas internas y lo que exige el regulador.
En paralelo, las normativas sectoriales marítimas y de defensa imponen requisitos operativos y técnicos que también influyen en la transferencia del riesgo: límites de responsabilidad, protocolos de seguridad, estándares ambientales o exigencias de certificación. Todo ello configura un entorno en el que no basta con gestionar seguros; hay que gestionarlos en coherencia con un marco regulatorio en constante evolución.
En cualquier caso, estas normativas no son un obstáculo: son un motor que nos empuja a ser más rigurosos, más transparentes y sólidos en nuestro desempeño.



