“Colombia está viviendo un hito marcado por las energías renovables, y está especialmente centrada en el desarrollo de los recursos hídricos”

La matriz energética de Colombia ha experimentado un gran desarrollo en los últimos años, impulsado por un cambio de paradigma en el perfil de los operadores y definido por la transición energética en la que está inmersa América Latina. El Dr. Carlos Zarruk, presidente de la Cámara Colombiana de la Energía (CCEnergía), nos dibuja la hoja de ruta que sigue la región, así como del impacto que ha tenido en el sector la crisis sanitaria y económica derivada de la pandemia del coronavirus.

Háblenos de la Cámara Colombiana de Energía, las acciones y objetivos principales.

La Cámara Colombiana de la Energía es un gremio que tiene siete años y medio. Fue fundada en 2013, y agrupa a las empresas productoras de bienes y prestadoras de servicios el sector eléctrico y energético. Tenemos tres grupos de empresas: fabricantes de materiales eléctricos (como Siemens, ABB, Legrand, etc.); firmas de ingeniería, que prestan servicios y hacen operaciones sobre el terreno, y contratan con las generadoras (como CAM, del grupo ENGIE, o JE Jaimes); y un tercer grupo con firmas de ingeniería que no hace operaciones sobre el terreno, sino que estructuran proyectos o hacen evaluación de la conformidad (como GERS o CIDET). En total tenemos 52 empresas afiliadas con el objetivo fundamental de trabajar por la competitividad y el desarrollo de la Cámara y las empresas del sector. Para lograr este objetivo, representamos a las empresas en los diferentes espacios públicos que tienen que ver con la competitividad empresarial.

Para comenzar, nos gustaría que nos hiciera una breve descripción de la composición actual de la matriz energética de Colombia.

Colombia ha tenido una buena y segura evolución de su matriz energética. Hallamos el punto de quiebre en los años 90, y unas dificultades que se prolongaron durante cuatro años. En el 94 se expidieron dos leyes (192 y 193) que dieron entrada a los operadores privados a un sector que, hasta ese momento, estaba siendo atendido casi exclusivamente por operadores, empresas e instituciones públicas. Eso ha hecho que, hoy en día, tanto en la generación como en la distribución de energía la prestación por parte de operadores privados esté entre el 65% y el 70% en generación y transmisión.

La matriz de Colombia ha evolucionado muchísimo en términos de provisión, de seguridad del servicio y de calidad, aunque aún hay algunos retos pendientes. En este momento estamos viviendo otro hito, marcado por las energías renovables, y en nuestro caso estamos concentrados en el recurso hídrico. Colombia es un país con más o menos 17.600 megavatios de capacidad instalada de generación eléctrica, y de esos casi el 70% son de origen hidráulico, por lo que hablamos de una riqueza muy importante. Estar tan concentrados en el recurso hídrico puede generar ciertas incertidumbres debido a periodos de sequía o fenómenos como el Niño, por lo que es muy importante diversificar la matriz, principalmente a partir del sol y el viento.

También existe otro desafío, en el área de cobertura, ya que necesitamos llegar a zonas no interconectadas del país (básicamente la selva amazónica y los llanos orientales).

«La matriz de Colombia ha evolucionado muchísimo en términos de provisión, de seguridad del servicio y de calidad, aunque aún hay algunos retos pendientes.»

¿Cuál es la posición del sector energético de Colombia dentro de la región Latam y a nivel internacional?

En un informe reciente del Foro Económico Mundial, se ratifica que Colombia, con todo lo que ha pasado, ha subido 9 posiciones en el índice de Transición Energética (hemos pasado del 34 al 25, entre 315 países), y somos el segundo de América Latina detrás de Uruguay (puesto 11). Superamos a países como Chile y Costa Rica, que también son muy potentes. Tenemos un sector eléctrico y energético fuerte, bien estructurado y que funciona muy bien. El sector tiene cinco actores fundamentales:

  • Ministerio de Minas y Energía, que se enfoca en la política de desarrollo del sector.
  • UPME (Unidad de Planeación Minero-Energética), entidad encargada de hacer las proyecciones de desarrollo de lo que debe ser el sector, que se está anticipando hasta 50 años en las diferentes líneas de operación a seguir, y que cuenta con una gran capacidad de predicción.
  • Comisión de Regulación de Energía y Gas, muy estructurada y con una comisión de expertos técnicos independientes muy importantes.
  • Sistema Nacional de Operación, entidad operadora y coordinadora de todas las actividades del sector.
  • Superintendencia de Servicios públicos Domiciliarios, que hace la vigilancia, estricta y muy necesaria, porque se está prestando un servicio de primera necesidad tanto económica como social que se debe garantizar.

Como ha anticipado antes, Colombia está dando pasos en la transición energética hacia las renovables muy reseñables, ¿en qué punto de la hoja de ruta se encuentra?

En el año 2014, se expidió una ley que pretendía apoyar el desarrollo de fuentes no convencionales, generando unos incentivos tributarios y de impuestos para las empresas que desarrollaran proyectos en este ámbito. Estos incentivos eran: que los materiales utilizados estuvieran exentos de IVA; que los productos importados no tuvieran que pagar aranceles; que los proyectos tuvieran una depreciación acelerada en los primeros cinco años; y que se pudiera descontar de la renta hasta el 50% del proyecto (inicialmente se marcó en cinco años, y recientemente se ha ampliado a 15 años). Con estos alicientes se pretende estimular el desarrollo de nuevos proyectos. Sin embargo, hablamos de un proceso muy lento, así que en ese sentido estamos en el punto cero de arranque de la transición.

Lo cierto es que entre 2014 y 2019 no se dieron grandes avances, pero ese año si hubo acciones importantes por parte del gobierno, y se adjudicaron una serie de proyectos en dos licitaciones que van a hacer que en 2022 la capacidad instalada de generación con fuentes no convencionales estará cerca del 12%. Mirando un par de años más allá (2023-2024) la capacidad podría alcanzar el 25%. Entonces podremos afirmar que ya estamos caminando de manera consistente en el desarrollo de renovables.

Por nuestra geografía, tenemos muy buenas capacidades para avanzar en energía eólica. Hay regiones, como la península de la Guajira, donde la velocidad del viento casi dobla el promedio mundial.

Hemos hablado de las energías renovables más prometedoras, ¿podría hablarnos de aquellas con mayor margen de desarrollo y en la que más se está invirtiendo?

Colombia tiene una geografía muy compleja. Por una parte, es cierto que crea zonas no interconectadas, o que la transmisión nacional esté en la selva amazónica. Pero también tiene grandes beneficios. Toda la región de Los Llanos, y en buena parte la región andina, la generación solar es muy rica, con muy buena radiación solar (entre 6-8 horas al día). También tenemos, como mencioné, una gran capacidad de eólica en la zona parte del país.

La crisis desatada por la pandemia ha golpeado en mayor o menor medida a todos los sectores económicos. ¿de qué manera se ha visto afectado el sector energético colombiano?

El sector energético y el sector eléctrico han estado en un lugar privilegiado porque tiene que ver con la prestación de un servicio público fundamental y básico, tanto desde el punto de vista social como productivo. Pase lo que pase en el mundo, los países tienen que hacer lo que sea para que no interrumpa el servicio. Por eso, aunque las empresas tuvieron una afección, fue muchísimo menor que el promedio de otros sectores. En algunos casos hubo caídas, porque la demanda cayó -tanto industrial como comercial- pero ya se está recuperando.

«Por nuestra geografía, tenemos muy buenas capacidades para avanzar en energía eólica. Hay regiones, como la península de la Guajira, donde la velocidad del viento casi dobla el promedio mundial.»

En el escenario actual, ¿cuál es a su juicio el mayor reto que tienen las energéticas para la recuperación?

Yo creo que hay que seguir el proceso de diversificación, y haciendo que los proyectos de crecimiento de fuentes renovables y transición energética se vuelva una realidad. También hay que solucionar el problema de conexión de los pequeños proyectos a la red. Cuando una empresa generadora grande, que tiene toda la capacidad tecnológica, económica y operativa, desarrolla un proyecto, hace todo lo que tiene que hacer para conectarlo a la red. Pero cuando hay que conectar una gran cantidad de pequeños proyectos hay que expandir una regulación muy clara que todos los pequeños generadores tienen que cumplir. Eso es un reto. Ya se están empezando a conectar eses proyectos en generación distribuida en buena parte del país.

También es necesario hacerlos más eficientes, para que se dé un impacto tanto en el consumo como en la generación.

¿Qué papel tiene la tecnología en el desarrollo del sector energético, ¿cuáles son las tendencias en este aspecto de cara al futuro?

La tecnología es un factor fundamental en el desarrollo de la transición energética, que comenzó como un tema político-ambiental, pero que pronto se unió a un tema tecnológico. La reducción de costes, la digitalización, el manejo de datos… son aspectos que impulsarán de manera imparable la transición energética. En Colombia estamos especialmente implicados en el proceso de expedición de una norma que habilite la medición inteligente, con el objetivo de que en 2030 el 75% de los medidores sean inteligentes. ¿Esto que supone? Que se empodera la demanda y darles a los consumidores mucha información de cómo es su consumo, horarios, costes… y cambiar de esta manera el uso.

«La participación aseguradora es indispensable, ya que ayuda a manejar esa incertidumbre y a apoyar la consolidación del desarrollo del sector energético.»

Desde su perspectiva, ¿cuál ha sido el nivel de respuesta de las energéticas en la gestión de sus riesgos y activación de planes de contingencia al desatarse la crisis?

Es un sector que, por su características, lleva el tema de la seguridad en primera línea, tanto en el aspecto de recursos como del impacto que pueda haber sobre las actividades productivas. La operativa del sector se ha realizado con fuertes protocolos de seguridad, y por eso se pudo adaptar rápidamente a las condiciones marcadas por la situación del COVID-19.

¿Qué ha aportado y cómo valora la aportación del sector segurador en Colombia para el desarrollo del sector energético

El sector asegurador es fundamental en nuestros proyectos. En el desarrollo de las energías, con proyectos muy complejos a largo y medio plazo, existe una incertidumbre muy grande, porque tienen un componente tecnológico muy fuerte y crítico, con incidencia económica, social y ambiental. Y también en lo referente a variaciones de precio. Por eso la participación aseguradora es indispensable, ya que ayuda a manejar esa incertidumbre y a apoyar la consolidación del desarrollo del sector energético.

Y, por último, como presidente de la Cámara Colombiana de Energía, ¿cuáles considera que han sido las principales lecciones aprendidas de esta crisis para el sector?

Entiendo que son aprendizajes compartidos con otros sectores, con el mundo y las personas. La realidad de los negocios, de la vida y de la interacción va a ser otra de ahora en adelante. El mundo cambió. Hemos comprendido que la virtualidad ha ganado un espacio fundamental en las relaciones interpersonales y en las relaciones de negocios, y la digitalización se ha convertido una realidad en todos los ámbitos, desde las operaciones financieras hasta las conferencias sectoriales. Las diferentes plataformas virtuales se han consolidado, y alterará la dinámica de los negocios. Un altísimo número de reuniones se hará de manera virtual, y la actividad dejará de estar focalizada en las oficinas para dar paso al teletrabajo. Lo que hemos aprendido, o debemos asimilar, es que esta tendencia imparable debe ser aprovechada para el bien de la empresa, de los negocios y de las personas.

En Colombia tenemos una buena industria energética, con un desarrollo consistente, regulado y bien planificado. En 30 años hemos hecho una transición de operadores, pero aún tenemos un gran reto por delante, un espacio muy amplio para seguir electrificando. Nuestro país consume 1.500 KW hora/per cápita al año, y el mundo desarrollado está en 15.000 KW, por lo que tenemos un potencial de crecimiento muy grande. Nuestro objetivo es seguir fortaleciendo el sector, para alcanzar la primera línea en prestación de servicio, tanto social como económico, para participar del desarrollo productivo y monetario de la región.

El Dr. Zarruk es Economista y Abogado de la Universidad de Los Andes, especializado en Finanzas y Derecho Comercial de la misma universidad, cuenta con amplia experiencia en dirección estratégica de empresas del sector financiero y del sector real y liderazgo de equipos gerenciales. En el sector público lideró procesos de apoyo a la transformación y mejora de la competitividad de las Mipymes, a través de los diferentes programas que desde el Ministerio de Comercio Industria y Turismo se dirigen a soportar el desarrollo de estas empresas.

De su trayectoria podemos destacar que fue Gerente General de la Empresa CAM Colombia; Viceministro de Desarrollo Empresarial dentro del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo; Vicepresidente de Apoyo en el Banco Central Hipotecario, Vicepresidente Financiero de Corpavi, entre otros.

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Por |2021-02-23T14:26:41+02:0005-02-2021|