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Sinergias entre sectores: energía agrovoltaica

Tras la pandemia y la crisis energética, las energías renovables y, sobre todo, la solar fotovoltaica han experimentado un crecimiento exponencial, ayudadas a su vez por la senda marcada por Europa sobre economía verde y sostenibilidad. AGROVOLTAICA nace con el objetivo de tratar de demostrar la viabilidad de preservar, restaurar y mejorar el uso agrícola de los suelos en los “huertos solares” de forma que las instalaciones fotovoltaicas no desplacen a las explotaciones.

Tras la pandemia y la crisis energética, las energías renovables han experimentado un crecimiento exponencial, impulsadas por un compromiso global con la economía verde y la sostenibilidad. En este contexto nacen diversas líneas de investigación para rentabilizar los desarrollos tecnológicos y optimizar los recursos. Una de las iniciativas más prometedoras consiste en la sinergia de la industria energética con otros sectores que han dado como resultado la tecnología agrovoltaica, que permite el uso simultáneo de un terreno tanto para la generación de energía solar fotovoltaica como para el cultivo.

En España se ha llevado a cabo un importante avance en esta materia de la mano de CYLSOLAR, una entidad sin ánimo de lucro que nace en 2010 a partir de un núcleo importante de empresas de Castilla y León. María Jesús Jiménez, coordinadora del proyecto AGROVOLTAICA, nos habla de la situación y futuro de esta iniciativa que trata de preservar, restaurar y mejorar el uso agrícola de los suelos en los “huertos solares”, de forma que las instalaciones fotovoltaicas no desplacen a las explotaciones agrarias. “Esa doble convivencia permite reducir el impacto ambiental. Dependiendo del tipo y uso de suelo ocupado es posible compatibilizar la generación de esta energía renovable con usos agrícolas o ganaderos lo que, además de producir beneficios económicos y sociales adicionales, evita la degradación del suelo”, explica.


Una tecnología de largo recorrido

En la península Ibérica, el interés por las tecnologías agrovoltaicas ha crecido en los últimos años, ya que los beneficios obtenidos por su desarrollo son cada vez más notables:

    • Sostenibilidad y mitigación del cambio climático. A través del uso compartido del terreno para el uso energético y agrícola se produce una mejora de la calidad del suelo, favoreciendo la biodiversidad, ya que se disminuye su degradación.
    • Reducción en el uso del agua y protección de los cultivos situados en estos huertos de las inclemencias del tiempo, lo que puede derivar en nuevos modelos de negocio agrarios.
    • Reducción de temperatura en la propia instalación energética, lo que favorece la producción y mejora las condiciones de funcionamiento.
    • Desarrollo económico y bienestar social. Estos centros suelen estar situados en zonas rurales, que se ven beneficiadas al no mermar su capacidad agrícola en la incorporación de nuevas especies, generando así rentas agrarias adicionales.

 

Respecto a las características técnicas de esta modalidad energética, la experta nos aclara que “el concepto más utilizado actualmente es la integración del aprovechamiento agrario en proyectos fotovoltaicos ya construidos (como en los pilotos que se están desarrollando en el AGROVOLTAICA). En este caso, partimos de instalaciones ya diseñadas y ejecutadas sin considerar el aprovechamiento agrario, en las que se trata de integrar un modelo agrovoltaico. Aquí no existen instalaciones ni soportes adaptados el modelo y es el aprovechamiento agrario el que se adapta a la instalación energética”.

También señala que, en menor medida, existen empresas que integran el aprovechamiento agrario en las primeras fases de planificación, teniendo como resultado un diseño adaptado a esta actividad de doble aprovechamiento. “Este enfoque dual tiene complejidades adicionales en comparación con sistema solar estándar y requiere un importante grado de previsión para maximizar la calidad y garantizar el funcionamiento eficaz”, expone. Sin embargo, también permite una mayor capacidad de maniobra en cuento a la actividad agrícola a desarrollar, aunque suele ir asociada a un detrimento de la generación energética.

 

Desafíos de implantación

Como explica María Jesús Jiménez, el principal escoyo de esta industria es el propio terreno, principalmente cuando se trata de readaptar un espacio que estaba en funcionamiento. “Las instalaciones están diseñadas para albergar un negocio exclusivamente energético y las condiciones no son las idóneas para el desarrollo de cualquier tipo de proyecto agrario, ya no solo por la distancia entre los paneles y el terreno a cultivar, sino también por las condiciones agronómicas del suelo y por la sombra ejercida por los paneles”, asegura.

Diseñar estos modelos agrovoltaicos es todo un reto, ya que el aprovechamiento agrario está totalmente condicionado por factores de localización y construcción de la propia instalación energética:

    • Características edafoclimáticas de la zona. Aptitud agrícola del suelo, profundidad, acidez, fertilidad, textura, topografía, uso histórico del suelo, etc.
    • Aspectos socioeconómicos locales. Mano de obra, desarrollo de mercados, cooperativas, fábricas o rentabilidad.
    • Infraestructuras existentes.
Es una tecnología muy robusta y versátil y, sobre todo, son instalaciones muy rentables

Otro aspecto importante a tener en cuenta, tal y como nos explica la Clúster Manager de CYLSOLAR, es que la agrovoltaica “no es compatible con todos los cultivos y es particularmente más beneficiosa con aquellos que precisen más sombra”. Para determinar cuáles son más efectivos, es preciso realizar ensayos sobre el terreno. “Nuestro proyecto tiene en marcha pilotos en tres comunidades autónomas. En Castilla y León se están probado cinco tipos diferentes de praderas de prolífitas permanentes —que son las de mayor potencial para aumentar la diversidad— y plantas aromáticas en las zonas libres. En Extremadura, se han propuesto la mejora de las cubiertas vegetales acompañada del manejo regenerativo con ganado ovino. Finalmente, en la Comunidad Valenciana se han plantado aromáticas en zonas de suelo libre, con el objetivo de determinar el rendimiento económico de este cultivo en condiciones de secano y regadío, de manera que sean rentables en suelos fotovoltaicos”, afirma.

 

Perspectivas y hoja de ruta

El desarrollo de la tecnología agrovoltaica en España es aún incipiente y requiere de dos resortes necesarios: inversión para probar iniciativas con distintos tipos de cultivos y una reglamentación que facilite su desarrollo. “Se precisa de una normativa específica para que este nuevo modelo se pueda implantar con mayor seguridad y que pueda definir sus características”, asegura Jiménez.

En contrapartida, esta tecnología apoyará tanto al sector agrario como al energético en el cumplimiento de sus objetivos de sostenibilidad. “Hace que el sector renovable sea más sostenible al cuidar el suelo sobre el que se asienta y, desde el lado agrario, se fomenta el uso de las energías respetuosas”, advierte.

Además del agrícola, otros sectores podrían compatibilizar el uso de paneres solares. “Es una tecnología muy robusta y versátil y, sobre todo, son instalaciones muy rentables, y cada vez lo son más por el alto precio que estamos observando de la energía”, concluye.

 

Ha colaborado en este artículo…

María Jesús Jiménez

María Jesús Jiménez_Universidad de Valladolides Doctora en Economía por la Universidad de Valladolid. Cuenta con una amplia trayectoria en el sector renovable, siendo la Clúster Manager de CYLSOLAR, el Clúster de Energías Renovables y Soluciones Energéticas en Castilla y León desde sus inicios en 2010, entidad en donde trabajan con las empresas del sector en el desarrollo de proyectos innovadores que mejoren su competitividad y generen nuevos modelos de negocio.

El grupo operativo GO AGROVOLTAICA está formado por seis entidades pertenecientes a los sectores agrario y energético, ubicados en Castilla y León, Extremadura y la Comunidad Valenciana, territorios agrícolas por excelencia que albergan multitud de proyectos solares fotovoltaicos.

El proyecto cuenta, desde el lado energético con: el clúster de Energías Renovables y Soluciones Energéticas en Castilla y León (CYLSOLAR) y con la Agencia Extremeña de la Energía (AGENEX).

Por otra parte, en la vertiente agraria hay dos centros tecnológicos: el Centro de Investigaciones Científicas y Tecnológicas de Extremadura (CICYTEX) y el Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León (ITACYL), así como una asociación agropecuaria como La Unió y una asociación empresarial, CEOE Ávila que aglutina a otras entidades agrarias de importancia.

Además, cuenta como colaboradores con la Agencia Provincial de la Energía de Ávila (APEA) y con la subcontratación de la Fundación para la Investigación y Desarrollo en Transporte y Energía (CIDAUT).

El proyecto está siendo cofinanciado en un 80% por el Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural (FEADER) y en un 20% por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, dentro de las ayudas a la ejecución de proyectos innovadores de interés general (por parte de grupos operativos supraautonómicos, AEI-Agri) en el marco del Programa Nacional de Desarrollo Rural (PNDR). Montante total de la ayuda 409.420,30 €.

 

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