Maryam Golnaraghi, directora de Eventos Extremos y Cambio Climático (The Geneva Association)

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“El sector asegurador está contribuyendo de manera significativa a la creación de una resiliencia socioeconómica ante eventos climáticos extremos”

Según Naciones Unidas, cerca de 62 millones de personas sufrieron los efectos de eventos meteorológicos extremos durante 2018. La comunidad internacional, cada vez más comprometida con la lucha contra el cambio climático, trata de sumar esfuerzos para prevenir y paliar los efectos de estos fenómenos medioambientales.

Uno de los actores fundamentales de esta contienda es el sector asegurador, que aporta experiencia y conocimientos indispensables para superar los retos que se avecinan. Desde The Geneva Association, un think tank versado en la gestión de riesgos, Maryam Golnaraghi, directora de Eventos Extremos y Cambio Climático, nos da las claves para entender la situación actual y los pasos venideros.

La ONU afirma que la industria del seguro ha servido durante años como sistema de alerta temprana y administrador de riesgos de la sociedad. ¿Qué destacaría del papel actual del sector asegurador en la prevención o gestión de eventos climáticos extremos?

Precisamente The Geneva Association ha publicado dos informes a este respecto. El sector asegurador está contribuyendo de manera significativa a la creación de una resiliencia socioeconómica ante eventos climáticos extremos. Sus profesionales aportan una vasta experiencia en modelización de catástrofes y la fijación de precios basada en el riesgo, además de un amplio conocimiento en medidas preventivas, soluciones innovadoras y especializadas de transferencia de riesgos, para aumentar la resistencia financiera ante los impactos de estos acontecimientos.

Concretamente, la industria aseguradora está compartiendo sus conocimientos con clientes de los sectores público y privado para favorecer la concienciación y la toma de decisiones en esta materia;  participando en iniciativas de investigación; ofreciendo incentivos para la reducción del riesgo, por ejemplo, mediante la reducción de primas si los asegurados adoptan y aplican medidas preventivas; brindando servicios para ayudar a los clientes a desarrollar una resistencia al cambio climático y reducir las emisiones de gases efecto invernadero; proporcionando soluciones especializadas para proteger los presupuestos de los gobiernos -por ejemplo, vía consorcios regionales-; trabajando para mejorar los servicios en áreas como la interrupción de negocios y contingencias similares en siniestros asociados con fallos en la cadena de suministro vinculados a catástrofes naturales.

“La industria aseguradora está compartiendo sus conocimientos con clientes de los sectores público y privado para favorecer la concienciación y la toma de decisiones en materia de prevención y gestión de eventos climáticos extremos”.

 La modelización de los riesgos catastróficos se ha posicionado como una herramienta clave para (re)aseguradores; ¿cuáles son los parámetros fundamentales sobre los que se sustentan, y cómo han evolucionado desde que se empezaron a utilizar?

La industria de seguros P&C (Incendio, Accidentes y Riesgos diversos) ha estado liderando la innovación y el avance de la modelización de riesgos en fenómenos meteorológicos extremos (más conocidos como modelos Cat -o Catastrophe Models-) para medir el impacto potencial en términos financieros. Desde finales de los 80, estos modelos han transformado la capacidad de la industria aseguradora para evaluar, valorar y gestionar el riesgo; realizar pruebas de tensión y análisis de escenarios; gestionar carteras complejas; desarrollar soluciones innovadoras de transferencia de riesgo; y compartir un lenguaje común vinculado al riesgo.

Este sistema de modelización fue motivado por pérdidas sin precedentes del sector e insolvencias en las décadas de 1980 y 1990 como resultado de huracanes y tornados en los Estados Unidos y Europa. Desde finales de los 80, el sector (re)asegurador comenzó a invertir en el desarrollo de modelos Cat.

Estos modelos ofrecen un análisis riguroso para detectar los riesgos derivados de catástrofes medioambientales mediante cuatro módulos clave: de Peligros (evalúa el nivel de los riesgos físicos de una región creando miles de eventos potenciales), de Exposición (incluye información sobre los activos), de Vulnerabilidad (estima el daño físico) y Financiero (monetiza y prevé las pérdidas económicas). Aunque inicialmente estaban confinados a la industria de seguros y reaseguros, el desarrollo y la expansión de los modelos Cat se han visto impulsados por la demanda.

¿Son los modelos Cat actuales lo suficientemente amplios y rigurosos como para favorecer la comprensión plena de las implicaciones del riesgo de catástrofe?

Estos modelos han sido desarrollados sistemáticamente para regiones con un mercado asegurador maduro. Sin embargo, es necesario exponerlos a más peligros y a más regiones, desarrollarlos en economías emergentes y de bajos ingresos, realmente vulnerables a los impactos de estas catástrofes.

Además, la utilidad de los modelos Cat (para la industria aseguradora y la sociedad en general) podría progresar aún más con un planteamiento basado en la conexión con otros campos de estudio. Estos modelos, ampliados para reflejar escenarios futuros condicionados por el clima, podrían proporcionar nuevas perspectivas y apoyar la política, planificación y toma de decisiones en áreas como infraestructuras, cadena de suministro y modelización de la actividad económica a diferentes niveles.

¿Qué capacidad predictiva tienen dada la complejidad sin precedentes de los desastres naturales?

Tradicionalmente, la generación de eventos estocásticos y los cánones de amenaza se han basado en técnicas estadísticas que utilizan datos históricos ciertos (es decir, observados) de eventos físicos. Cada vez más, los proveedores de modelos Cat están utilizando sistemas meteorológicos y climáticos para representar fenómenos como las precipitaciones o los ciclones tropicales, con el fin de mejorar los enfoques paramétricos. En cualquier caso, hay oportunidades significativas de avanzar y mejorar su capacidad predictiva.

Maryam Golnaraghi trabaja con expertos del sector asegurador, además de instituciones internacionales, para lograr una resiliencia operativa y financiera ante los desastres climáticos

En las últimas décadas, los avances en la investigación con financiación pública, los sistemas mundiales de observación de la Tierra, la innovación tecnológica, los sistemas de gestión de datos, la simulación y las técnicas numéricas están dando lugar a una modelización de los riesgos meteorológicos, hidrológicos y climáticos en diferentes escalas temporales.

Cada vez tenemos acceso a más datos recogidos por radar, a imágenes satelitales de alta resolución y a análisis de predicción numérica del tiempo, y que están disponibles poco después del propio evento, por lo que podemos esbozar sus huellas. Estos mismos datos se utilizan para el desarrollo de modelos. Otra cuestión clave es la comprensión de la variabilidad natural del clima y de los factores físicos relacionados que determinan por qué algunos eventos están agrupados en el mismo espacio y tiempo, y los generadores de modelos Cat deben tener en cuenta la volatilidad de las características espaciales y temporales en sus simulaciones.

Los nuevos desarrollos en industrialización de la cadena de suministro para la construcción y otros avances de ingeniería ofrecen la oportunidad de mejorar las funciones de vulnerabilidad y exposición. El acceso al Big Data y la optimización de las capacidades IT están dando lugar a mejoras continuas en la precisión y resolución de los modelos.

¿Pueden otros sectores beneficiarse del trabajo de modelización, o es necesario ampliar las capacidades de los modelos existentes?

La actual generación de modelos Cat, si bien es instrumental para el sector de seguros y reaseguros, representa una abstracción relativamente simplificada de los efectos de las catástrofes naturales sobre el entorno construido. Sin embargo, las metodologías actuales de modelización no captan plenamente aquellos problemas que requieren un enfoque más holístico basado en sistemas que cuenten con la complejidad del mundo real. De hecho, muchos sistemas naturales y artificiales están profundamente interconectados y son complejos. Existe una serie de mejoras que podría beneficiar no solo al sector asegurador, sino a un grupo más amplio de interesados que podrían hacer uso de esta herramienta.

Los nuevos desarrollos en industrialización de la cadena de suministro para la construcción y otros avances de ingeniería ofrecen la oportunidad de mejorar las funciones de vulnerabilidad y exposición.

¿Cómo ha afectado la modelización a la optimización de la prevención de riesgos?

Más allá de las aplicaciones en el sector asegurador, los modelos Cat han sido esenciales para abordar el riesgo en muchas industrias. Por ejemplo, ahora se utilizan para cuantificar los peligros de los instrumentos financieros que transfieren el riesgo directamente a los mercados de capitales; y también para apoyar el desarrollo de fondos comunes de riesgo para proteger los presupuestos gubernamentales. También vemos casos en los que los modelos Cat se aplican en la gestión del riesgo de desastres por parte del sector público.

Las cumbres de Líderes del G20 tratan de unir esfuerzos en el compromiso de una agenda ambiental global, ¿qué importancia tiene esta cooperación internacional? ¿Es efectiva?

La cooperación internacional tiene muchas dimensiones y es fundamental para promover el plan mundial sobre medioambiente. Sin embargo, tenemos que forjar una colaboración aún más fuerte en la que participe el sector privado. Abordar el riesgo climático podría favorecer la propuesta de valor que el sector privado ofrece a la sociedad.

¿Cuáles cree que son las claves, de cara al futuro, para tratar de anticiparse y reducir los riesgos y daños de las catástrofes medioambientales?

Necesitamos una perspectiva integral para gestionar los riesgos de los fenómenos extremos y el cambio climático, que abarque diferentes sectores económicos y niveles de gobierno. Los componentes de este enfoque incluirían:

–          Evaluación y cuantificación de los riesgos

–          Prevención mediante la aplicación de políticas apropiadas (como la zonificación y la aplicación de códigos de construcción sólidos)

–          Preparación ante emergencias y alertas tempranas

–          Medidas innovadoras de financiación y transferencia del riesgo

–          Planificación eficaz de la reconstrucción después de cualquier acontecimiento, a fin de prevenir los riesgos recurrentes y aumentar la resiliencia ante los acontecimientos futuros.

Estas consideraciones deben, por supuesto, ser apoyadas con políticas y marcos regulatorios sólidos y alineados con un desarrollo común. Además, se podrían obtener beneficios significativos mediante asociaciones estratégicas entre el sector público y el privado. Y, por último, es necesaria una concienciación general para comprender los riesgos, su impacto y la responsabilidad de cada unos de los estamentos: gobiernos, empresas y sociedad.

Maryam Golnaraghi

La trayectoria de Maryam Golnaraghi abarca más de veinte años en puestos ejecutivos y de asesoramiento de alto nivel en la industria, el gobierno y las Naciones Unidas. Licenciada en Ingeniería Química por la Universidad de Cornell, tiene un máster en Física Aplicada y un doctorado en Oceanografía Física en la Universidad de Harvard. Desde 2004 hasta 2014 ejerció como responsable del ‘Programa de Reducción del Riesgo de Desastres’ de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) de las Naciones Unidas. Ha trabajado directamente con más de cuarenta gobiernos y participado activamente en la redacción del Marco de Acción de Hyogo (MAH), el Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres y los acuerdos de las Naciones Unidas sobre cambio climático. Después del tsunami de 2004 en el océano Índico, fue asesora de Bill Clinton en calidad de enviada especial de las Naciones Unidas.

En la actualidad, como directora de Eventos Extremos y Cambio Climático en The Geneva Association, trabaja con gerentes y expertos de compañías de seguros y reaseguros, además de otras instituciones internacionales, en tres áreas clave: la integración de los riesgos climáticos en actividades e inversiones básicas, el aumento de inversiones para lograr una economía baja en emisiones de carbono y la creación de resiliencia operativa y financiera ante los desastres.

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Por |2019-04-11T10:51:11+00:0011-04-2019|