Expertos brasileños comparten su visión sobre la gestión de grandes siniestros

Agilidad en la acción y reacción, fluidez en la comunicación de las partes, trabajo en equipo, contar con un plan de continuidad, son algunos de los aspectos mencionados por los expertos como factores clave para la correcta gestión de un siniestro de Property.

Cada vez más, las organizaciones entienden que la correcta planificación de su actividad desde la perspectiva del riesgo, y la manera de administrar un gran siniestro, considerando todos los actores involucrados y las medidas para la reducción de su impacto,  están directamente relacionadas con la supervivencia de su empresa.

En este artículo, cuatro expertos del mercado brasileño comparten su visión sobre el tema:

Bernadete Castro, gerente de finanzas corporativas y seguros en el Grupo EcoRodovias

 Trabajo en equipo

Una buena gestión de siniestro ayuda a la reducción del impacto financiero y también a la recuperación de daños y la imagen de la empresa. Para Bernadete Castro, gerente de finanzas corporativas y seguros en el Grupo EcoRodovias, parte de ese resultado viene de la relación entre asegurado y aseguradora, que debe ser cultivado. “Apertura y proximidad hacen que ambos adquieran conocimiento sobre el otro y añada fluidez al intercambio de informaciones, además de influir en una posterior negociación de renovación”, explica.

En la búsqueda de minimizar el impacto de un gran siniestro, tanto la gestión de riesgos como el plan de continuidad son muy importantes, pero un seguro bien contratado, con coberturas adecuadas a cada tipo de riesgo, es igualmente fundamental. Esta es la combinación que da al mercado – asegurador, financiero e inversor, entre otros – la seguridad y la tranquilidad en los momentos de tensión.

Bernadete resalta que toda la información debe ser revisada y actualizada ante nuevos riesgos que surjan. “Asimismo, siniestros complejos siempre brindan lecciones de aprendizaje que impactan en la planificación futura y en acciones más inmediatas, como la implantación de nuevos dispositivos de seguridad”, ejemplifica.

Bernadete resalta que toda la información debe ser revisada y actualizada ante nuevos riesgos que surjan. “Asimismo, siniestros complejos siempre brindan lecciones de aprendizaje que impactan en la planificación futura y en acciones más inmediatas, como la implantación de nuevos dispositivos de seguridad”, ejemplifica.

“Apertura y proximidad entre asegurado y aseguradora hacen que ambos adquieran conocimiento sobre el otro y añada fluidez al intercambio de informaciones, además de influir en una posterior negociación de renovación”

Administrador de crisis

La ocurrencia de un siniestro es un evento fuera de la rutina de operación de la mayoría de las empresas, o sea, algo a lo que las personas no están acostumbradas. Y, cuando un siniestro de media o gran proporción ocurre, como un incendio o una explosión, la velocidad de la reanudación de esa operación después del evento puede determinar la continuidad o no del negocio.

Daniel Landwehrkamp, superintendente ejecutivo de siniestros en MAPFRE Brasil

La conclusión es de Daniel Landwehrkamp, ​​superintendente ejecutivo de siniestros en MAPFRE Brasil, que defiende una planificación empresarial anticipada de las acciones, como reparación para este tipo de sucesos. “Un plan de continuidad de negocios bien estructurado, con acciones para la administración de crisis, contingencia, la continuidad operativa, la recuperación (recuperación de desastres) y la reanudación, ciertamente, hace una gran diferencia en la reducción de los daños y en el mantenimiento del market share de la empresa”, enfatiza.

En el caso de que se produzca un siniestro, las principales orientaciones, desde el punto de vista de la regulación, son: comunicar el evento al corredor y a la aseguradora lo más rápido posible, de modo que el equipo de regulación ya esté en el lugar de la ocurrencia cuando sea liberada por las autoridades competentes; minimizar los daños, protegiendo lo salvado y tomando medidas para resguardar y posibilitar la recuperación de los bienes dañados; adoptar acciones que aceleren la reanudación de las operaciones y preservar el lugar del origen del evento, posibilitando un mejor entendimiento de la causa del mismo y, en su caso, el resarcimiento de los daños contra un tercero.

Landwehrkamp aconseja, además, la creación de una cuenta contable para registrar todos los costos derivados del evento, lo que facilita el proceso de regulación. “En ese momento de crisis, el corredor, la aseguradora y el regulador de siniestros pueden aportar mucho al asegurado, ya que lidiar con ese tipo de situación es nuestra rutina”, concluye.

La óptica de la regulación

Alexandre Leite, director técnico en Crawford Brasil

Por tratarse de algo que escapa a la rutina, la mayoría de las empresas no están preparadas y / o no tienen un plan de contingencia para el caso de un gran siniestro. Un evento como éste requiere un profundo trabajo del equipo de gestión. Según Alexandre Leite, director técnico en Crawford Brasil, los pasos son:

1. Obtener el más alto nivel de información sobre la operación del asegurado y evaluar los impactos provocados por el siniestro;

2. Auxiliar al asegurado en la preparación inmediata de un plan de mitigación / contingencia de las pérdidas, garantizando, siempre que sea posible, la continuidad de sus operaciones;

3. Enviar a los aseguradores, aún en las primeras horas de ocurrencia, información sustancial sobre los hechos, daños y perjuicios estimados, elementos indispensables para evaluar la responsabilidad de la póliza y la constitución de las reservas técnicas;

4. Si es necesario, en el caso de eventos de alta complejidad y particularidad, auxiliar en la elección de especialistas que deban contribuir en el análisis de los distintos temas.

“En el campo de la regulación, el mercado brasileño sigue siendo joven y no hay una definición clara o criterios preestablecidos para la ejecución de los trabajos. Por ello, la atención profesional se basa mucho en la experiencia acumulada a lo largo de los años por el regulador. Los mercados internacionales deben servir de modelo para la regulación de la profesión y la creación de certificados y licencias que habiliten a los reguladores en diferentes niveles de actuación, colaborando para el entendimiento que el asegurado tiene de la regulación, interpretada erróneamente como una etapa extremadamente burocrática”, completa el ejecutivo.

Como aspecto positivo cabe destacar que incluso con la recesión económica del país, hay empresas multinacionales que han invertido significativamente en la capacitación de sus profesionales. Además, el avance tecnológico ha sido una importante herramienta, haciendo los análisis más eficientes y dinámicos.

“En el campo de la regulación, el mercado brasileño sigue siendo joven y no hay una definición clara o criterios preestablecidos para la ejecución de los trabajos.”

Dinamismo, acción y reacción

Sheila García, directora de siniestros en Aon

“La principal preocupación de los asegurados es retomar los negocios lo más rápido posible y la ocurrencia de un gran siniestro representa el momento de la verdad”, dice Sheila García, directora de siniestros en Aon.

Para ella, el consultor de siniestros puede ser un socio fundamental, orientando las acciones inmediatas sin comprometer las exigencias de la regulación, actuando para reducir, mitigar o evitar mayores daños y buscando la rápida recuperación de los daños.

Ante un gran siniestro, el papel del reasegurador es apoyar técnica y financieramente al asegurador. Además, su participación activa en la gestión ayuda al buen desarrollo del proceso, permitiendo reducir los plazos de las etapas necesarias para la efectividad de los pagos. “Siniestros indemnizados correctamente transmiten a los asegurados la credibilidad de los interlocutores de ese mercado – corredores, aseguradoras y reaseguradoras”, destaca Sheila.

La cultura del riesgo en Brasil todavía es incipiente, pero las empresas nacionales han realizado benchmarking y muestran diligencia en implantar su propio formato de gestión.

“La gestión de riesgos debe ser un proceso dinámico, que tenga en cuenta la frecuencia y severidad de los eventos para la construcción de una planificación adecuada.”

Es necesario decir, también, que se aprende mucho con la ocurrencia de un siniestro. Por eso, la gestión de riesgos debe ser un proceso dinámico, que tenga en cuenta la frecuencia y severidad de los eventos para la construcción de una planificación adecuada. “Las informaciones obtenidas colaboran para una mejor adecuación de las coberturas de seguros, límites y franquicias, para atender a las necesidades de la operación de los clientes”, finaliza la ejecutiva.

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Por |2018-09-20T10:49:40+00:0020-09-2018|0 Comentarios